Pedro, Ferraz, los ministerios, la agrupación, los medios afines… todo ese grupo de “progres”, se pusieron muy nerviosos el martes 30 de enero de 2024 por no haber conseguido la mayoría absoluta para tramitar la ley orgánica de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña.
– Nin, en dos palabras o alguna más… Saca los galones, que quiero que se coordinen ¡Que se coordinen, coño! gritó Pedro por el teléfono.
El Nin llamó a Ferraz. Aún no lo había hecho desde que hace alguna semanas el Presidente le había nombrado coordinador entre el Partido y la Presidencia. Nin era lento cuando había que ponerse a trabajar, remoloneaba y además estaba lo de las manís “fachas” en Ferraz. Siguen, y mira que son persistentes.
Llamó al teléfono de Ferraz y pidió que le pusieran inmediatamente con el secretario general. Pedro le había dicho que empezara a mandar y menudo era él cuando se ponía en marcha.
-“No está” contestó una amable señorita.
-Páseme inmediatamente. Es una cuestión de estado, o peor… ¡De vida o muerte!
-“Espere”. Sonó una musiquita.
-“Nin ¿Qué pasa?” Era la voz de Pedro.
-¡Ah! Perdona, nada, que se han equivocado. Estoy con lo de la coordinación querido Presidente Secretario General.
Decidió ir a Ferraz. Cuando llegó, a media mañana, la calle estaba sucia aún por la “mani” del día anterior. El ayuntamiento, como siempre, haciéndole favores a los “fachas”. Seguro que limpian una hora antes de que vuelvan.
En la puerta pidió hablar con el que manda. Salió un buen hombre que se llamaba Manolo.
-Los que mandan están en el gobierno. ¿Qué quiere usted?
-“Coordinar”, contestó el Nin lacónico y algo decepcionado.
-Ah. Algo nos habían dicho. Dijo Manolo señalando el ascensor. Acompáñeme, por favor.
Mientras subían, Monolo le dijo que mandara un correo electrónico. “Así al menos y sólo es un consejo” dijo muy solemne “deja usted constancia de que lo ha intentado”.
Lo llevo a su ordenador y lo encendió. Mientras arrancaba, el Nin miró hacia la calle Ferraz, que le traía tan buenos recuerdos. “Ellos van a Génova porque ganan en Madrid, pero nosotros venimos aquí porque ganamos en España. ¡Jodeos fachas!”
Manolo cargó el correo electrónico.
-Este es el grupo de los escogidos, como llaman a las dos mil quinientas personas que mandan en este país. Todos socialistas de carnet. “Y mandan un huevo” repetía Manolo “¡Un huevo!”
No hace falta escribir mucho, le dijo. Por aquí hay una carpeta con textos que se pueden usar. Están muy bien escogidos.
El Nin hizo corta y pega:
“Como decía en mis últimos mensajes, éste es por excelencia el año del desarrollo político del Régimen. A lo largo de este año hemos ido cerrando el armazón institucional del Estado para dotar a España de una estructura sólida y eficaz, que permita ir acoplando los revestimientos que mejor convengan a cada época. Tarea que por su propia dimensión y trascendencia ha exigido una atención especial, como corresponde al desarrollo de una ley tan importante como la Ley Orgánica de Amnistía, para la normalización institucional, política y social en Cataluña. Se culmina, pues, una etapa que ya podemos calificar de histórica, y en la que hemos recorrido un largo trecho sin desmayos y, sobre todo, sin precipitaciones. Porque de poco hubiera valido construir muy rápidamente si luego los pilares básicos de ese gran edificio que es el Estado pudieran agrietarse o conmoverse”.
Nin añadió, que era obligación de todo buen socialista ponerse en contacto con los medios de comunicación a su alcance y salir con la máxima energía en defensa de la ley de amnistía. Te ruego que todos a una, uses las palabras “Paz social”, “Consenso”, “Amor entre los españoles”, “Cerrar heridas” y “VOX fascistas”. Evita hablar de Junts y del grandísimo traidor de Puigdemont. ¡No pasarán!
Firmó con su nombre y su puesto, Coordinador entre el partido y la presidencia del Gobierno.
Manolo se volvió hacia el Nin para decirle que sólo faltaba una obvia referencia:
¡Que se coordinen coño!
(Algunos días más tarde, algún medio de la ultraderecha, muy minoritario, por tanto, hizo un cotejo del correo electrónico -alguno de los escogidos socialistas se lo había filtrado- con un mensaje del año 1968 de uno de los anteriores jefes del estado. Durante la noche, el presidente del Gobierno, sentado en una butaca e insomne, miraba en la oscuridad total de palacio su teléfono y se sonreía como un gato.)

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